El territorio actual de Bogotá, con 1776 Km2, es geográfica y socialmente diversificado. A 2010 cuenta con 8.840.128 (el 19,36% del total de la población nacional), donde se pueden observar dicotomías sociales en cuanto a la visión urbana y rural, contemplando como retraso las areas rurales y por el contrario, avances de civilización en zonas urbanas, a pesar de que el pais se encuentra en vía de desarrollo, la segmentación parece ser clara pero puede no serlo. Es una paradoja que se evidencia en la comunicación del turismo de la nueva marca ciudad, en donde priman imágenes arquitectónicas, donde se deja de lado a los habitantes multiculturales de la capital de la Republica de Colombia.
Bogotá ha sido una ciudad que en el último siglo ha sufrido transformaciones trascendentales en su aspecto físico, convirtiendo en una metrópolis latina donde se puede apreciar el avance en aspectos arquitectónicos y sociales como la creación de la red de bibliotecas públicas, ciclo rutas, y vías preferenciales para el sistema de transporte masivo, identificando lo que en Bogotá es el patrimonio. Claramente signos de modernidad, un intento por no estar tan lejos de las grandes urbes a nivel mundial. Por el contrario también se pueden apreciar vehículos de tracción animal por las vías de la ciudad, los cuales son conducidos por habitantes de la sociedad más marginada, que se ha ido saliendo de la sociedad de consumo a raíz de diferentes problemáticas interfamiliares y sociales que obligan a huir hacia los extremos de las ciudades para alejarse del centro y encontrar personas que encuentran en la informalidad y en la droga una solución rápida a sus problemas, pero desencadenando en la sociedad un problema de drogadicción y marginación de habitantes, que por el hecho de no estar en la cadena de consumo puede representar la parte oscura de la sociedad, lo que no se puede exhibir, la parte fea de la ciudad, el tema que no se trata porque se ve una sociedad con retrasos, pero al fin y al cabo la sociedad se compone de diferentes sujetos, por lo tanto se debería aceptar la diferenciación entre los sujetos de una comunidad. Es crucial identificar el patrimonio ciudadano para sentir orgullo y pertenencia hacia el lugar de origen o residencia, pero cuando el patrimonio se centra en las cosas bonitas como la arquitectura y los medios de transporte modernos, y se deja de lado a las personas, porque hay que detallar el momento en que para promocionar una marca ciudad como Bogota, una de las importantes ciudades de América Latina se recurre al turismo enfocado en sitios en los que no se ven personas consumiendo, el patrimonio se ve enriquecido por el turista pero defraudando al habitante, al ciudadano, a la persona que está viviendo siempre en este lugar.
Es cruel los relatos de habitantes del antiguo “cartucho”, porque son personas que vivieron en la sociedad de consumo, hacían parte del consumismo pero por diferentes problemas sociales se salieron del orden social a enfrentar un mundo mucho más complicado, el mundo de la vergüenza y el aislamiento. Personas que salieron de sus casas y se quedaron en la calle, consumiendo vicio, haciendo parte de la historia de la capital colombiana como seres que habitaron lo más oscura de la ciudad, lo que no se puede mostrar y que hace algunos años decidieron acabar con ese sitio dejando sin un lugar a los consumidores que allí habitaban, según un informe de El Espectador, desde que desapareció el Cartucho han aparecido minimo cinco “ollas” expendedoras de vicios en la ciudad.
Bogotá dentro de su patrimonio tiene aspectos de sociedad urbana, también tiene aspectos de sociedad rural, pero al final no puede ser totalmente urbana ni mucho menos plenamente rural, el término justo es rurbana, esto quiere decir, las practicas rurales en la ciudad o las practicas urbanas en el campo. Este término se utilizó por primera vez en 1918 por el sociologo estadounidense Charles Galpin para describir el aumeto de dispositivos urbanos en el campo. Los licenciados en investigación argentinos, Gustavo Cimadevilla y Edgardo Carniglia admiten el término en su pais para defender las prácticas de los carreteros en las zonas urbanas. Y bien, si Buenos Aires es una ciudad latina con tintes europeos y aún mantiene practicas rurales, Bogotá los expresa a diario tambien en todos los sectores de la capital. La idea de que Bogotá se ruraliza, nace a partir de que en su territorio conviven sujetos heterogéneos, híbridos entre urbanos y rurales, rurbanos. La dicotomía entre rural y urbano se marca por la globalización, donde el urbano es sinónimo de moderno, evolutivo y civilizado, mientras lo rural al estar atrasado, ser tradicional y con signos de barbarie, su destino ideal sería sufrir una transformación de campo a ciudad, para estar al dia con las tendencias globales y futuristas, pero no es justo hablar solamente de la urbanización del campo, porque la misma importancia debe recibir la ruralización de las ciudades y se hace evidente cada vez que vemos un vehiculo de tracción animal halado por habitantes de las afueras de la ciudad.
El patrimonio es lo que hemos heredado, que pueden esperar futuras generaciones cuando se discriminan sectores menos favorecidos de la sociedad? Solamente por poner un ejemplo, la exhibición del cartucho quedó ubicada en el centro de Bogotá mientras que la tapa rock estuviera ubicada en los extremos en la calle 80 en el Portal, prácticamente en las afueras, en un sitio con gran afluencia de público mientras que la exhibición del cartucho permanecia muy solitaria. Es impactante que en las fotografías de la marca ciudad Bogo+a, nunca aparecen los habitantes de la urbe, son fotografías de sus sitios arquitectonicos y de tradición, pero las personas son las que hacen importante a un país, región o ciudad, cuesta creer que no salga un solo rostro para reflejar la biodiversidad y el patrimonio local.
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